Chapter 5 - La Mujer de la Ambulancia

La respuesta llegó a través de la matrícula.
Rebecca encontró a una antigua paramédica llamada Erin Cole.
Había trabajado para la empresa privada que trasladó a Claire.
Renunció dos semanas después.
Desde entonces vivía en Maine.
Erin aceptó videollamada.
Su rostro perdió color cuando vio a Daniel.
—Pensé que esto iba a pasar algún día.
—¿Claire estaba viva?
Erin cerró los ojos.
—Sí.
Daniel sintió que el corazón se detuvo.
—¿Dónde está?
—No lo sé ahora.
Pero aquella noche sí.
Claire estaba inconsciente cuando la subieron.
No tenía heridas graves visibles.
Marcus explicó que había sufrido una crisis neurológica.
Erin sospechó porque no había orden hospitalaria.
La ambulancia fue dirigida a una clínica privada fuera de la ciudad.
North Pines Neurological Recovery.
Daniel conocía el nombre.
Su padre había invertido allí.
—¿La dejaron?
—Sí.
—¿Con qué nombre?
Erin tragó saliva.
—Caroline Mason.
Identidad falsa.
Rebecca pidió registros.
La clínica había cerrado seis meses atrás.
Propietario final:
Hale Medical Ventures.
Otra vez Marcus.
Erin había enviado el mensaje anónimo.
¿Por qué esperar?
Porque vio las noticias sobre Vanessa y el incidente con los niños.
Entendió que Marcus estaba perdiendo control.
—Tengo una hija —dijo—. Vi esa imagen de Daniel con la bebé y pensé en Claire.
Daniel sintió rabia.
—Pudiste hablar hace un año.
Erin empezó a llorar.
—Lo sé.
Él quiso gritar.
No lo hizo.
Demasiadas personas habían tenido miedo.
Su prioridad era Claire.
Los archivos de North Pines estaban parcialmente destruidos.
Pero un antiguo administrador conservaba copias.
Caroline Mason permaneció allí cinco meses.
Diagnóstico oficial:
Trastorno disociativo severo.
Pérdida de memoria.
Paranoia.
Firmas de Marcus.
Luego fue transferida.
Destino:
Willow Crest Residential Center.
Pensilvania.
Rebecca llamó.
La respuesta llegó cuarenta minutos después.
Sí.
Habían tenido una paciente Caroline Mason.
No.
Ya no estaba.
Fue dada de alta hacía tres meses.
¿A quién?
A un “familiar autorizado”.
Nombre:
Vanessa Carter.
Daniel sintió una furia helada.
Vanessa no solo sabía que Claire estaba viva.
La había recogido.
La detective regresó a la sala de interrogatorios.
Vanessa negó.
Luego Rebecca colocó el documento delante.
Firma.
Fotografía de cámara.
Vanessa entrando.
Vanessa saliendo con una mujer delgada, cabello oscuro, gorro bajo.
Claire.
Viva.
Vanessa quebró.
—Marcus me obligó.
—¿Dónde está?
—No sé.
Rebecca golpeó la mesa con la palma.
—Mentira.
Vanessa empezó a llorar.
Tres meses atrás, Marcus temía que la clínica revelara archivos.
Ordenó mover a Claire.
Vanessa la llevó a una casa rural que Marcus utilizaba.
—¿Y después?
—Dos semanas después desapareció.
—¿Escapó?
—Creo.
—¿Crees?
—Cuando volví, la ventana estaba rota.
Daniel vio la grabación desde otra habitación.
Claire había estado viva hacía tres meses.
No trece.
Tres.
Él pudo haberla encontrado.
Vanessa continuó.
—Marcus dijo que probablemente murió en el bosque.
Rebecca no reaccionó.
—¿La buscaron?
—No.
—¿Por qué?
Vanessa miró el suelo.
—Porque él dijo que era mejor así.
Daniel tuvo que alejarse.
No podía verla.
No todavía.
El equipo localizó la casa rural.
Abandonada.
Ventana rota.
Sangre seca mínima.
Ropa.
Una libreta.
Clara—
No.
Claire.
Su letra.
Páginas enteras intentando recordar.
Daniel.
Noah.
Carter.
Papá.
En una página:
“Vanessa dice que Daniel cree que estoy muerta.”
Otra:
“No sé qué es verdad.”
Otra:
“Si salgo, buscar carretera.”
La última entrada:
“Escuché a Marcus decir Buffalo.”
Rebecca miró el mapa.
Buffalo.
A cuatro horas.
Comenzaron búsquedas.
Hospitales.
Refugios.
Estaciones.
Entonces un albergue respondió.
Una mujer sin documentos había llegado dos meses atrás.
Se hacía llamar Claire.
Recordaba solo un apellido parcial.
Carter.
Había desaparecido del refugio hacía una semana.
Porque un hombre fue a buscarla.
Las cámaras mostraron a ese hombre.
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Marcus Hale.
Si Marcus acababa de encontrar a Claire antes que Daniel, ¿qué pensaba hacer ahora que el certificado falso, el fraude y su víctima viva podían destruirlo todo?